Respuestas claras sobre lesiones deportivas, diagnóstico, tratamiento y rehabilitación. El contenido es educativo y no sustituye una valoración individual.
La ingesta debe adaptarse a la sudoración, la temperatura, la duración del ejercicio y la tolerancia individual. Tras sesiones largas, el cambio de peso ayuda a estimar la reposición necesaria. Conviene evitar beber grandes cantidades a la fuerza en poco tiempo y valorar electrolitos en ejercicios prolongados con mucha sudoración. Dolor de cabeza, náuseas, confusión o debilidad intensa requieren atención inmediata.
La proteína, la creatina y otros suplementos pueden ayudar a determinadas personas cuando se utilizan correctamente, aunque no sustituyen una alimentación equilibrada, un buen entrenamiento y el sueño. Algunos productos contienen dosis inexactas, contaminantes o sustancias prohibidas. Los deportistas de competición deben elegir productos con certificación independiente y consultar antes con un médico o dietista deportivo.
Pueden aparecer cuando la carga de entrenamiento y la recuperación están desequilibradas, junto con cambios del sueño o del ánimo, frecuencia cardíaca en reposo inusual y enfermedades repetidas. También deben descartarse anemia, infección, enfermedad tiroidea y baja disponibilidad energética. El tratamiento incluye reducir la carga, mejorar sueño y nutrición y volver gradualmente.
La RED-S aparece cuando la ingesta energética mantenida no cubre las necesidades del entrenamiento y de las funciones esenciales del organismo. Puede afectar la menstruación, la salud ósea, las hormonas, la inmunidad, el estado de ánimo y el rendimiento. Las fracturas por estrés repetidas, los cambios de peso, la fatiga persistente o las alteraciones menstruales requieren una evaluación multidisciplinar.
Sí. La rabdomiólisis puede causar dolor muscular intenso, hinchazón, debilidad y orina de color té, y en casos graves puede producir lesión renal aguda. Se debe suspender el ejercicio y solicitar pronto análisis de creatina cinasa, función renal y electrolitos. Los síntomas importantes no deben tratarse únicamente bebiendo mucha agua.
Una temperatura corporal muy elevada acompañada de confusión, conducta anormal, falta de coordinación, convulsiones o pérdida de conciencia debe hacer sospechar un golpe de calor por esfuerzo. Hay que iniciar de inmediato el enfriamiento rápido de todo el cuerpo y llamar a emergencias, manteniendo el enfriamiento mientras se organiza el traslado.
Sí. Los síntomas suelen aparecer durante el ejercicio o poco después y pueden empeorar con el aire frío, el polen o el entrenamiento intenso. El diagnóstico suele requerir pruebas de función pulmonar o una prueba de esfuerzo. Un calentamiento adecuado, el control ambiental y la medicación indicada por el médico pueden ayudar.
Sí. Hay que suspender el ejercicio y solicitar valoración médica, especialmente si el desmayo ocurre durante el esfuerzo, si el dolor de pecho se acompaña de dificultad respiratoria o si existen antecedentes familiares de muerte súbita a edad temprana. Hasta aclarar la causa, conviene evitar el ejercicio intenso.
No. La conmoción cerebral se diagnostica principalmente a partir del mecanismo de lesión, los síntomas y la exploración neurológica; la tomografía y la resonancia convencionales pueden ser normales. Estas pruebas se utilizan sobre todo para descartar lesiones estructurales graves, como una hemorragia intracraneal o una fractura.
No. Ante una posible conmoción cerebral, el deportista debe abandonar la actividad de inmediato, ser evaluado por un profesional y seguir una reincorporación gradual al estudio, la vida diaria y el deporte. El empeoramiento del dolor de cabeza, los vómitos repetidos, la alteración de la conciencia, las convulsiones o la debilidad de una extremidad requieren atención urgente.
El dolor muscular tardío comienza horas después o al día siguiente, afecta una zona amplia y mejora gradualmente. Una lesión suele causar dolor local súbito durante la actividad y puede acompañarse de debilidad, hinchazón o hematoma.
El síndrome tibial suele doler en una zona más amplia de la tibia. La fractura produce con mayor frecuencia un punto de dolor óseo localizado y puede doler al caminar o en reposo. Los síntomas persistentes requieren evaluación.
No conviene correr con dolor. Una lesión ósea por estrés temprana puede no verse en la radiografía y el médico puede solicitar una resonancia según los síntomas y la exploración.
La tendinopatía suele causar dolor y rigidez progresivos. La rotura suele ser súbita durante un impulso o salto, con chasquido, debilidad o incapacidad para ponerse de puntillas. La exploración y, a veces, la imagen confirman el diagnóstico.
Lesiona los ligamentos entre la tibia y el peroné y suele doler por encima de la zona de un esguince lateral habitual. La recuperación puede ser más larga y debe evaluarse la estabilidad.
El chasquido indoloro suele deberse al paso de un tendón sobre una prominencia ósea y no requiere tratamiento. El dolor, el bloqueo o la limitación justifican valorar el labrum, los tendones y la articulación.
Durante el crecimiento, el dolor puede deberse a tracción repetida sobre la placa de crecimiento del calcáneo. Deben reducirse carreras y saltos y valorar al joven si cojea o el dolor afecta la vida diaria.
La enfermedad de Osgood-Schlatter es una causa posible y aparece durante el crecimiento rápido en jóvenes que corren y saltan con frecuencia. Suele tratarse ajustando la actividad y mejorando flexibilidad y fuerza.
El codo de golfista produce dolor principalmente en la cara interna y el de tenista en la externa. Ambos se relacionan con uso repetido de tendones del antebrazo, aunque la rehabilitación se orienta a estructuras diferentes.
Sí. Se relaciona con carga repetida de los tendones extensores del antebrazo. Levantar objetos, usar herramientas, escribir y practicar deportes de raqueta pueden provocar dolor en la cara externa del codo.
Los chasquidos sin dolor ni debilidad pueden observarse. Si aparecen tras una lesión o junto con dolor, inestabilidad o pérdida de fuerza, la exploración debe preceder a la decisión de realizar resonancia o ecografía.
Puede indicar una rotura del tendón del bíceps, a menudo con dolor súbito, hematoma o cambio de fuerza. Algunos casos no requieren cirugía, aunque conviene valorar pronto la localización y las necesidades funcionales.
La actividad repetida por encima de la cabeza puede irritar los tendones del manguito y la bursa subacromial. Ajustar la carga y trabajar el manguito y el control escapular puede ayudar; el dolor persistente requiere evaluación.
La tendinopatía rotuliana suele causar dolor localizado bajo la rótula que empeora al saltar, correr o ponerse en cuclillas. El tratamiento se centra en regular la carga y fortalecer progresivamente.
La hinchazón recurrente puede indicar inflamación o una lesión interna del menisco, el cartílago o los ligamentos. Conviene reducir la actividad que la provoca y solicitar una valoración.
Puede causar dolor detrás de la rodilla, hinchazón o inestabilidad al bajar escaleras. Las lesiones aisladas leves suelen tratarse sin cirugía; la inestabilidad marcada o multiligamentaria necesita más evaluación.
La mayoría de las lesiones aisladas se recuperan con una ortesis y rehabilitación. Puede valorarse cirugía ante laxitud grave, una avulsión o lesiones de otros ligamentos.
Los chasquidos sin dolor, hinchazón ni bloqueo suelen no requerir tratamiento. Si se acompañan de dolor, limitación o una lesión previa, deben evaluarse el menisco, el cartílago y la articulación femoropatelar.
Entre las causas frecuentes están el dolor femoropatelar, la tendinopatía rotuliana y la lesión del cartílago. Se valoran la localización, el recorrido de la rótula, la fuerza y el patrón de movimiento.